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jueves, 18 de abril de 2013

ART NOUVEAU

Os dejo con un nuevo post de arquitectura redactado por mi chico. ¿Sabíais algo del Art Nouveau?
A mi me ha encantado leer sobre este tema y conocer un poquito más sobre él. Espero que disfrutéis de la lectura. Rocío

by Aalto
A finales del siglo XIX y principios del XX estaba en pleno desarrollo la Revolución Industrial, y los arquitectos habían tomado partido por dos grandes tendencias:
   - Por una lado los arquitectos-ingenieros, que hacían edificios e interiores basados en una estética que reflejaba esa revolución industrial.
Edificios donde la estructura, los elementos constructivos, la geometria, el hierro fundido, el cristal, los primeros intentos del hormigón armado, la estéticas de las maquinas (primitivas aún), eran lo que mandaba.
-Y por el otro lado los “tradicionalistas” que entendían la arquitectura como una cuestión de “estilo”. Y para ellos el “estilo” era recrear los del pasado, aunque empezaron a tener fuerza aquellos que pensaban que la nueva era tenía que tener su “estilo” propio, eran, digamos, progresistas…


Durante apenas 10 años florece una tendencia de diseño que toma su nombre de una tienda de París que se había abierto en 1895 y que se llamaba “L’Art Nouveau”. Vendían objetos decorativos que por entonces se llamaban “modernos”, aunque no es lo que luego se entendió por moderno.

Arquitectos, decoradores, diseñadores, artistas y gente burguesa y culta en general, parecieron volverse locos por esta nueva estética que se basaba en formas vegetales, fluidas, curvas, retorcidas, mujeres lánguidas y sensuales, como si las cosas estuviesen impulsadas por el viento, o que se asemejaran a llamas. También se puede apreciar el "horror vacui" que lo caracteriza, no hay prácticamente ni un solo espacio vacío.




Se le incluyó dentro del movimiento llamado “modernismo”, y se oponía totalmente a todo lo rigido y ordenado que era el diseño en esos años. Hay quien pone a Gaudí dentro de este movimiento, pero para mi lo que hacía es otra cosa con mucho más contenido.

El problema es que aunque parecía lo contrario al clasicismo de la época, en el fondo era solo una cuestión decorativa, prácticamente bidimensional. Era todo adorno, no entendieron las posibilidades de los nuevos materiales, ni las posibilidades de los nuevos espacios. 




Por eso se desarrolló mucho más en temas de diseño que en arquitectura: objetos (lámparas, esculturas, adornos, etc.), posters, pintura, arte gráfica, tipografía (letras), joyería, etc.






En resumen, entendían el diseño casi como si fuera repostería, donde hay una tarta (edificio) que hay que adornar con nata o merengue y una manga pastelera (decoración), pero la tarta era siempre la misma. Más adelante los arquitectos si harían la tarta de otra forma…

Pero hay una cosa, aún hoy nos sigue gustando, fascinando, nos alegra la vista…

Es solo adorno, ornamento, fachada, imagen y poco más, pero es la expresión de la libertad, de la artesanía, la ligereza… nos aleja del orden estricto, de la rigidez, como dice el anuncio: nos da alas.

El movimiento moderno acabó con estas vanguardias y ahora son solo un recuerdo o elementos antiguos que decoran ciudades, como las bocas del metro de París por ejemplo, que siguen hablándonos de gente, un poco ingenua, que tenía ilusión por un futuro mejor y más próspero.


Por eso me gusta, y vuelve a estar de moda, por el contraste con la rigidez y tristeza de hoy.

Se sigue imitando con más o menos éxito, en esto todo el mundo puede pensar lo que quiera…



Espero que compartan conmigo el gusto que me produce ver estas cosas tan bonitas.

Gracias por sus visitas y comentarios.

Les deseo un feliz día

Aalto

viernes, 8 de marzo de 2013

ÁTICO CON VISTAS EN NUEVA YORK










Fotos: Elle

Espero que disfruteis de estas fantásticas vistas newyorkinas y de las fotos de este ático de ensueño.
Gracias por vuestras visitas y comentarios.

Ro100

jueves, 22 de noviembre de 2012

NOTRE DAME DU HAUT ES POESÍA

by Aalto

Hoy quiero hablar de poesía… o algo parecido
Antes ya había comentado cosas de uno de los principales arquitectos del siglo XX, Le Corbusier, pero esta vez quisiera traer una obra específica.

¿Por qué? Bien, para mi tiene una historia. Uno de los mejores profesores de historia que tuve en la Universidad, con el que, con el tiempo, nos hicimos bastante amigos, me confesó que cuando era joven (lo conocí ya bastante mayor) era estudiante de medicina. Sus padres le regalaron un viaje por varios países de Europa (eran otros tiempos…) y se paseó por Francia.

Allí vió esta iglesia que comentaremos ahora. Fue verla y cambió su vocación y el resto de su vida obviamente. Algo parecido me pasó a mi, que estudiaba ingeniería industrial y en tercer año cambié de vocación y carrera, pero por motivos también algo poéticos, pero sin duda menos glamurosos.

Bien, vamos a la obra de la que os quiero hablar.
Esta iglesia fue construida entre 1950 y 1955 en Ronchamp, y como se ve en la foto, se encuentra en un sitio elevado y aislado. El sitio es precioso.


A pesar de haber sido diseñada por un arquitecto MODERNO, no tiene ni una sola línea recta, ni un solo muro o tabique plano o vertical, y su cubierta es cualquier cosa menos plana, casi parece un sombrero.


Además, si se ve en detalle, los muros parecen no tocar el techo, hay una rendija por donde pasa la luz del sol, como si no pesara nada, como si flotara, ¡y todo esta hecho de hormigón!. No hay nada de color, todo es blanco o gris.


Pero donde reside realmente el encanto de esta iglesia es en su interior: el tratamiento de la luz es una maravilla. Tiene un montón de huecos/ventanas rectangulares, todas distintas y que además tienen cristales de colores. Solo la luz aporta color, y esto únicamente depende del sol, de la hora del día, de las nubes... de Dios.

Los huecos son en realidad muy pequeños, aunque parecen grandes. Tamizan la luz y es mágica, es poesía inmaterial, luz divina…


El templo está en un sitio retirado, el interior es austero y con una luz que recuerda a la de las iglesias góticas y sus vidrieras coloreadas, los muros tienen un espesor inmenso y eso aumenta el silencio y la sensación de recogimiento. Además no hay uno solo adorno, ni moldura, ni nada que distraiga, solo muros de hormigón, que parecen hechos de plastilina, con un montón de agujeros por donde entra la luz y el color, lo único que parece importar.


En resumen, es un espacio religioso con formas de escultura, con espíritu gótico, pero ni una sola forma gótica, moderno, pero sin ni una sola referencia a la arquitectura moderna o racionalista. O sea, algo totalmente irracional, pero con encanto, con magia, con poesía, incluso con religiosidad.

Y lo más gracioso de esto es que Le Corbusier era un convencidísimo ateo.

Espero que este edificio tan singular les haya gustado, y ojalá emocionado como a muchos de nosotros, y si van por allí no dejen de verlo, no se lo pierdan…

Gracias por sus visitas y comentarios.

Les deseo un feliz día.

Aalto

domingo, 28 de octubre de 2012

AMERICANO

By Aalto


En la historia del diseño del siglo XX hay otro arquitecto que destaca y mucho.
Se trata esta vez de un norteamericano, no un europeo.
La historia empieza en los últimos años del XIX y principios del XX en Chicago.

La ciudad estaba construida fundamentalmente en madera, era lo que había y lo que conocían y dominaban.
Hubo un pavoroso incendio que destruyó buena parte de la ciudad y les tocó reconstruirla, pero esta vez quisieron hacerla mejor, como la historia de los tres cerditos…

A eso les ayudaron dos cosas. La primera era que aprendieron lo que los europeos habían desarrollado en el tema del hormigón armado y el acero, materiales revolucionarios en ese momento.
La segunda fue un invento de ellos mismos: el ascensor.
Por eso empezaron a hacer edificios altos, los primeros rascacielos.
No se parecían casi en nada a los actuales, eran unos mazacotes con montones de molduras y adornos copiando estilos antiguos.

Entre los que proyectaban por esos años hubo un señor que se llamaba Louis Sullivan que trató de poner orden en estas cosas. Crearon una “tendencia” que se conoció como la escuela de Chicago, muy copiada luego en los primeros edificios altos de Nueva York, de los que estamos muy acostumbrados a ver por la tele en infinidad de películas y series.

Bien, este señor fue el que inventó la famosa frase que todo el que tiene algún contacto con el diseño habrá escuchado infinidad de veces: “MENOS ES MÁS”.


En su estudio empezó a trabajar un aprendiz, que muy rápido demostró tener un talento especial, se llamaba FRANK LLOYD WRIGHT.

En poco tiempo aprendió lo necesario y se independizó.

Sus primeras obras fueron unas viviendas unifamiliares que inmediatamente comenzaron a llamar la atención. No eran “modernas”, pero tampoco eran lo que se hacia en esa época.
Hoy no nos parecerían nada llamativo, ya que estamos más que acostumbradas a ver “chalets”:
Techos a dos o más aguas, ladrillo visto, chimeneas, etc.

Pero entonces ¿Por qué eran tan especiales? Básicamente porque el concepto de los espacios, los ornamentos, el uso de los materiales y la tecnología, la forma en que se integraban a su entorno, etc, etc, eran propias de la nueva cultura americana que estaba despuntando. Una cultura nueva que rompía con las cadenas de la tradicional Europa y que además tampoco se rendía a las vanguardias que procedían también de Europa.
Eran genuinamente americanas…
La más famosa es esta, construida en 1908, la casa Robie.


Su carrera empezó a despuntar. Además era un magnifico propagandista y exhibicionista y eso ayudó.

Recibía encargos cada vez más importantes y su “estilo” fue evolucionando y haciéndose cada vez más escultórico y atrevido. Nunca le tuvo miedo a las críticas, se sabía un genio.

Otra de sus obras más famosas fue esta casa llamada Kauffman, o popularmente conocida como la “casa de la cascada”.


Esta casa es famosa por los dos voladizos inmensos, uno sobre otro, que están sobre una pequeña cascada.

Los obreros no estaban acostumbrados a cosas que “volaran” tanto y cuando lo construyeron se negaban a quitar el encofrado porque decían que se iba a romper y caer en trozos. Tuvo que ir una comisión de ingenieros, hacer cálculos y pruebas hasta poder dar permiso de quitar el encofrado y los soportes. No estaban muy convencidos, pero no se cayó y aún esta allí…

No era la primera vez que tendría este tipo de problemas.

Otra obra famosa es el Solomon R. Guggenheim Museum of New York. Edificio que estamos más que acostumbrados a ver en infinidad de películas americanas. Por ejemplo la persecución con la que empieza la película "Men in Black", fue en este museo.

Es originalísimo. Se sube en ascensor hasta la parte más alta y la exposición se desarrolla en un pasillo en espiral, como un muelle, que va bajando hasta el nivel de la calle. Insuperable.
Fue construido en honor al magnate del mismo nombre que murió en el Titanic.



Hizo también el edificio de la sede de Johnson
Las fachadas eran de cristal y a los ejecutivos de la empresa les daba miedo y decían que la gente no querría trabajar allí por miedo a que se rompieran y caerse. Cuenta la leyenda que delante de ellos, Frank Lloyd se fue hasta el centro de la planta, salió corriendo contra un ventanal de la fachada y se estampó contra él, para demostrar que eran resistentes y seguros.




Podrían ponerse miles de fotos de sus obras. Los americanos lo adoran, lo consideran el alma de la arquitectura contemporánea yanqui.

Hay muchas historias sobre su persona.

Una vez se lió con la mujer de uno de sus clientes y se escaparon juntos unos años a Japón… y no se atrevió a volver a Estados Unidos por bastante tiempo.

Allí construyó un hotel muy famoso, porque, como es una zona de alto riesgo sísmico, hizo algo que no se le había ocurrido a nadie: hizo por un lado toda la estructura del edifico y por otro una especie de caja con la cubierta y las fachadas, totalmente independiente del resto del edificio. De modo que en caso de un temblor las dos cosas se sacudirían por su lado y el edificio resistiría el terremoto sin desmoronarse. Decían que estaba loco, pero al primer temblor fue uno de los pocos edificios que lo soporto sin daños y llegaron a usarlo hasta como hospital para los heridos.

Cuando pudo volver a su tierra, traía una importante influencia oriental y sus obras empezaron a parecerse a ovnis, o a edificios de la, por entonces, futura guerra de las galaxias.



Se construyó una casa en medio del desierto, en realidad varias sucesivas, a las que llamó siempre con el nombre de Talliesin.
Allí tenía su estudio de trabajo y también daba clases. Cuentan que a veces enseñaba a sus discípulos sentado en una piedra en medio del desierto.


Para hacernos una idea de cómo terminó evolucionando su estilo podemos ver como, sin ninguna duda para mi, inspiraron a los dibujos animados los Supersonicos (o Jetsoons en su versión original)


Y esta es una versión muy reducida de la vida de este señor que murió en 1959, si mi memoria no me falla, y que fue un soplo de aire fresco en el desarrollo del siglo XX.

Espero que les haya resultado entretenida y siento haberme extendido tanto, pero no se puede resumir más.

Gracias por sus visitas y comentarios.

Aalto

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