jueves, 26 de mayo de 2016

SEMANA 36 DE EMBARAZO

Ya son 12 semanas las que han pasado desde mi última actualización (desde mi crónica de embarazo hasta la semana 24) y no os imagináis todo lo que ha pasado en este tiempo: muchísimas cosas.

Casi todas ellas muy desagradables, por eso no he tenido ni fuerzas ni ganas de recordarlas, así que ese es el motivo de mi ausencia.

Después de varios sustos, un ingreso en el hospital de 8 días por amenaza de parto prematuro en la semana 27  y mucho reposo y control de las infecciones varias que he padecido, es estupendo poder decir que seguimos siendo dos en una: mi niña aún está creciendo en mi vientre.

El embarazo me lo imaginaba con muchas dificultades, pero no esperaba tantas. Mentalmente está siendo agotador por todas las limitaciones físicas y médicas que están surgiendo.

El momento del parto de acerca y tenemos más noticias que nos intranquilizan. Emocionalmente está siendo algo duro afrontar las complicaciones que van surgiendo.

Afortunadamente, a día de hoy, no hay nada tan grave que nos haga pensar que mi salud ni la de mi pequeña corren grave peligro, así que en ese sentido, llegar hasta aquí, ha sido un gran alivio.

La carrera no ha llegado a su fin, y esperemos que lo poco que queda para llegar al final, vaya lo mejor posible, dentro de nuestras circunstancias que no son las óptimas.

Todo valdrá la pena por que nuestra pequeña nazca bien. La chiqui es grandecita, así que estoy en proceso de preparar sus cosas aunque el tema de las tallas y el entretiempo, me confunda mucho a la hora de elegir la ropita adecuada.

Como muchos de vosotros sabréis, todas las complicaciones que han surgido en mi última etapa de embarazo, han sido las causantes de tener que interrumpir nuestra actividad en Con lluvia y con sol shop: el pasado 15 de abril dejamos de coger encargos y si todo va bien, volveremos tras el verano a la normalidad. Podéis informaros de todo AQUÍ.

Por prescripción médica he tenido que hacer muchísimo reposo físico, mental y emocional. Sin duda, todo eso ha ayudado a poder llegar tan lejos en el embarazo, así que aunque nos costó tomar la decisión de parar temporalmente, ha sido lo mejor para mi niña: el estrés me estaba pasando factura.


¡¡Gracias por estar ahí!!

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Rocío

viernes, 18 de marzo de 2016

MI EMBARAZO HASTA LA SEMANA 24

A estas alturas el "reposo absoluto" empieza a hacerse algo pesado, la verdad. Después de los "sustos" que había tenido, por los que tuve que ir a urgencias, se me quitaron las ganas de arriesgarme a hacer algún paseo, así que me mantuve quietecita.

Cada vez que intentaba hacer algún esfuerzo (llámese esfuerzo a ir de un sitio a otro, sin pasarse) se me ponía la tripa muy dura y me entraban unos dolores muy fuertes en el bajo vientre. Cuando reposaba durante bastante rato muy, muy tranquila, se me pasaban. Así que capté el mensaje que me enviaba mi cuerpo.

Por ciertos temas laborales, en este periodo, tuve muchísimo estrés: se agolparon un montón de problemas todos a la vez, y yo soy bastante nerviosa, así que aunque no quería alterarme, resultaba inevitable. No podía ni dormir por las noches dándole vueltas a los asuntos que nos estaban dando problemas. Y al final de una semana terrible, para olvidar, los dolores que me entraron fueron mucho más fuertes. Y no se iban con el reposo habitual.

Así que la prescripción de mi chico fue dejar aparcado el trabajo y me obligó a meterme a la cama con un buen libro. Él quería llevarme a urgencias, pero me pareció excesivo. Pasé mala noche, pero al día siguiente ya estaba bien. Así que me tranquilicé. Como los problemas seguían estando ahi, a los pocos días se repitió el suceso. Menos mal que estábamos muy cerca de mi visita al ginecólogo y preferí esperar y preguntarle.

Cuando fue a mi cita ginecólogica de la semana 24, donde volvían a medirme la longitud del cuello uterino, para controlar que todo estaba en orden, y le conté todo esto de las contracciones y los dolores, a mi gine no le gustó un pelo. Me dijo que fuera estrés, que pensara en mi niña, y que a la próxima no lo pensara y fuera a urgencias.

Tiene toda la razón, así que intentaré hacerle caso. Quiero llegar a todo y soy demasiado exigente conmigo misma, así que ante cualquier contratiempo que surja en el futuro, voy a tomarme todo con calma. El caso es que el cuello había disminuido bastante la longitud desde la semana 20 que me lo midieron y ahora estaba en 3,7cm. De todos modos seguía siendo una buen dato, así que no había que alarmarse. Solo tomar las mismas precauciones que estábamos tomando: relax, reposo y tranquilita por la vida.

Estas semanas lo que más me puede incomodar son los ardores de estómago, aunque ya os conté que las pastillas de ranitidina es mano de santo. Evito los alimentos ácidos, como el tomate, naranja o mandarina, que me sientan fatal. Una pena, porque adoro los macarrarones a la boloñesa y las pizzas ¡¡Ah, y los zumos de naranja recién exprimidos por las mañanas!! Pero de momento, hay que dejar todo eso a un lado.


Sigo con mi medicación de fimibión 2 prenatal (vitaminas) y adiro. La progesterona la fuí dejando de forma paulatina a partir de la semana 12: fui disminuyendo la dosis poco a poco hasta que en la semana 16, en la que ya no me ponía nada, por recomendación de mi ginecóloga.

En esa semana padecí candidiasis y me recetaron gine canestén en ovulos. Me fue muy bien, pero un  mes y medio más tarde, volvieron los picores. Así que volví al médico y volvieron a recetarme lo mismo. Es bastante habitual las recaídas por cándidas. El gine me explicó que no solo hay eliminar los hongos con la medicación, sino que luego hay que "reestablecer" la flora vaginal, y eso lleva su tiempo. Lo mejor para estos casos, es inyectar con una jeringuilla una mezcla de yogur natural (sin sabor y sin azucar) con zumo de limón. Es un remedio casero que según me contó va genial.

Otro de los incordios que sigo teniendo es el exceso de gases. Es algo que no me preocupa, pero es incómodo, la verdad. Lo que he mejorado un poco es del estreñimiento. Había sido horrible las semanas anteriores, y aunque no soy un reloj, como lo era antes del embarazo, parece que el haber eliminado la progesterona y el seguir consumiendo mucha fruta y verdura, hace que ese aspecto no me traiga tan de cabeza.

Lo que sí es propio de este periodo es la sensación de ahogo que tengo a la hora de dormir boca arriba. Si me tumbo de un costado o de otro, ya la tripa me empieza a molestar, y no encuentro una postura cómoda. Pero tumbarme boca arriba es casi imposible, porque me falta el aire. ¡¡Es increíble!! Pensaba que esas cosas pasaban más avanzado el embarazo, y no esperaba que me pasara tan pronto.

También se han acrecentado los sangrados espontáneos en encías y en la nariz. Muchas tardes y noches, me sangra la nariz bastante, y aunque siempre he padecido de encías sensibles, ahora están francamente mal. Antes de quedarme embarazada me sometí a un tratamiento gingival muy exhaustivo. Me dejaron todo perfecto. Sé lo importante que es la salud bucodental en la vida en general, y en el embrazo en particular. Así que tengo pendiente una visita al dentista para que me vuelvan a valorar el estando de todo.

Por lo demás, pocas novedades. Con la habitación de la peque no hemos podido avanzar nada. Tengo muchas ideas, pero ni tiempo, ni fuerzas para materializarlas. En casa el herrero cuchillo de palo, y es que estoy segura que con todas las cosas bonitas que nos encargan para dormitorios infantiles, la de nuestra princesa, va a acabar siendo la más sosa del mundo, ya que no hay manera de sacar tiempo para hacerle nada. Bueno, todo se andará. De momento, no me agobio, tiempo nos queda hasta que nazca.

Esperamos que se quede en el vientre de mami todo el tiempo posible y que llegue hasta la semana 37 al menos, para que no sea prematura. Haremos todo lo que sea necesario para ello. Tenemos ganas que el tiempo pase deprisa para que llegue ya el momento de verle la carita, pero mientras llegue el momento de conocer a nuestra muñeca, iremos disfrutando de esta etapa todo lo que podamos. De momento, de todo el proceso del embarazo, con lo que me quedo es con sus pataditas.

Por las tardes empieza la fiesta. Ya noto sus movimientos muy claramente. Es una sensación maravillosa. Son unas cosquillitas en el vientre y a veces hay hasta algún que otro bote que hace que se note a través de la camiseta. Así que mi chico también puede sentirla ¡¡Es genial!! Y aunque ya note sus movimientos y aunque ya esté de 24 semanas y con una gran tripita, hay días que sigo sin creerme que esto tan fabuloso me esté pasando a mi. En serio cuesta hacerse a la idea de que en unos meses vamos a ser papás ¡¡Por fín!!


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Rocío

viernes, 11 de marzo de 2016

MI EMBARAZO HASTA LA SEMANA 20

Una de las ecografías más importantes del embarazo es la de la semana 20. La llamada "morfológica". En ella verifican que todos los organos se estén formando correctamente y todas las partes del cuerpo se están desarrollando como corresponden: corazón, vejiga, riñones, manitas, piececitos, cráneo, espina dorsal...y nos suelen decir si esperamos una princesita o un principito.

Yo esperaba esa prueba con muchas ganas. Porque la tranquilidad que da saber que todo está en su sitio es muy grande. Cuando una ha pasado por tantas cosas, durante la búsqueda de embarazo, una ya espera siempre que algo salga mal. Necesitaba saber que todo marchaba como correspondía.

Pero reconozco que no tenía la ansiedad de saber el sexo de nuestro bebé: en la ecografía anterior nos había dicho el ginecólogo que parecía niña, así que yo ya le tomé la palabra y se lo dije a todo el mundo. No sé por que, yo intuía que iba a ser una niña. No sé me preguntéis en que me basaba. En nada. Era una simple corazonada. Incluso mis hermanas y mi madre me hicieron una de esas pruebas caseras, más por hacer la coña que por otra cosa, y salió niño. Pero yo sabia que no.

Me hubiera alegrado igual, tanto si el médico me hubiera dicho chico, que si decía chica. ¡¡A estas alturas ya estaba bastante agradecida de poder ser madre!! Me daba igual. Solo deseaba que viniera bien. Pero admito que cuando me dijo que era chica, me hizo mucha ilusión.

Así que mi madre, a la que se le da de maravilla coser y bordar, se puso enseguida a preparar el ajuar de la peque: arrullo, sabanitas de cuna, de carrito, colcha, capita de baño... ¡¡Eso si, todo rosa!! Le dije que sería mejor esperar a que nos lo confirmaran en la semana 20. Pero ella ni caso. Compró las telas y se puso en marcha.

Mi hermana me trajo muchísima ropita de mi sobrinita. La ropa tan pequeñita, se queda nueva porque no da tiempo a que se use demasiado. Así que estaba todo impecable. Tocaba ordenar, lavar y planchar. Eso lo dejaría para más adelante.

También caí en la tentación de comprar alguna cosita para la enana. ¡¡Llevaba años esperando este gran momento!! Fueron salidas muy puntuales y cortitas, porque me agotaba enseguida. Mi matrona me decía que tenía que andar, y lo intentaba, pero si hacía alguna salida, se me ponía la tripa dura y dolores en el bajo vientre. Así que el tema compras lo tuvimos que dejar enseguida y volver al reposo total. No queríamos forzar la maquinaria.

Es una de las cosas que "peor" llevo. No puedo preparar las cositas de la peque como me gustaría. Una parte que hace mucha ilusión es ir a buscar todos los cachivaches que podría necesitar la nena. Pero está siendo imposible ir a mirar nada. Así que ya veremos como lo hago.


Otra de las cosas que hace mucha ilusión es notar los primeros movimientos del bebé en la tripita. Yo estuve alerta y creía notar algo en la semana 17 y 18, pero sinceramente, no sé si eran verdaderamente movimientos o mi imaginación. Lo que puedo afirmar sin ninguna duda es que en la semana 19 sí que la noté claramente. Sin dudas, allí estaba esa sensación de cosquilleo. Algunas lo describen como pececitos nadando. Otras como maripositas. Yo sólo puedo decir que es la sensación más maravillosa que he experimentado nunca. Precioso.

Las clásica nauseas y vómitos que había estado padeciendo, fueron a menos y fueron sustituidas por una acidez brutal. La matrona me dijo que tomara Almax, pero cuando tuve la cita con la ginecóloga para la ecografía morfológica, me recetó Ranitidina que me dijo que me iría mejor. ¡¡Y sin duda así es!! También me funciona muy bien masticar chicle de menta. He probado con caramelos, pero nada, han de ser chicles ¡¡Y eso que a mi nunca a me  han gustado demasiado!! Pero mira por donde, ahora me alivia bastante.

Otra cosa ya estoy llevando mejor son esos ataques de hambre que tenía en el primer trimestre. Recuerdo que cada 2 o 3 horas, me entraba un hambre voraz que no admitía esperas. Me ponía fatal, si no la saciaba de forma inmediata. También me daban unos "ataques" de sueño increibles. Jamás he sido de dormir siestas y en esa época me quedaba dormida con una facilidad pasmosa.

Sin embargo, ahora hemos pasado al extremo opuesto y sufro insomnio por las noches. No soy capaz de dormir una noche entera de un tirón. Creo que el cuerpo ya se está entrenando para cuando vengan las noches en vela cuidando de la pequeña.

En mi semana 20, me hicieron la ecografía morfológica, la misma ginecóloga que me había atendido en la de la semana 12 (la que me había dicho "No te privas de nada", con mucha guasa, después de saber todos los problemas que había tenido). En el hospital de la seguridad social, que es donde me están haciendo el seguimiento del embrazo, no suele atenderte el mismo gine. Cada vez que vas hay uno diferente. Por eso me gustó ver una cara conocida, al menos de una vez anterior.

Me confirmaron que era una nena. Y lo más importante, que todo iba genial, se veían todos los órganos bien y todos los huesecitos estaba desarrollándose como correspondían. Estábamos como locos de contentos. Llegar al ecuador del embarazo con ese resultado era genial.

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Rocío

viernes, 4 de marzo de 2016

MI EMBARAZO HASTA LA SEMANA 16

Cada vez que nos toca ecografía nos ponemos como locos de contentos. Siempre es un alivio ver que todo va bien, que el bebé se mueve, que el corazón late... Cuando no tienes otro referente, es una sensación estupenda que transmite mucha tranquilidad a las mamis.

El motivo de esta cita era que se midiera el cuello del útero. Hasta el final del embarazo, la medida del cuello uterino ha de ser mayor de 3cm. Hay peligro de parto prematuro si baja de los 3cm. Por debajo de los 2,5cm, ya hay que alarmarse. Esa disminución de medida del cuello del útero se llama "borrado" del cuello.

Pregunté a mi médico la posibilidad de hacer un cerclaje para evitar un aborto tardío (los que se producen después del primer trimestre). Él me explicó que no se recomendaban los cerclajes profilácticos si no había antecedentes. Ya que podría dar más problemas que beneficios. A grandes rasgos, un cerclaje consiste en coser el cuello del útero. En ocasiones hay incompetencia cervical, que puede provocar un aborto tardío. Es una intervención que se recomienda hacer no más allá de la semana 14-15, a no ser que sea de urgencia y siempre bajo la valoración de un ginecólogo.

En mi caso, mi problema no consistía en una incompetencia cervical (al menos,  no había constancia probada de ello), sino que el útero al ser muy pequeño (más de lo normal) a causa de mi malformación (útero unicorne o hemi-útero), al ir creciendo el bebé, iba a ir teniendo menos sitio y empujando hacia abajo. El problema de espacio, y por tanto el empuje, era lo que podría provocar el borrado del cuello del útero y eso a su vez, un aborto tardío o parto prematuro (parto antes de cumplir las 37 semanas de gestación).

Así que el consejo era controlar la medida de mi cuello uterino cada 4 semanas, y que guardara mucho reposo. En caso de que se viera, en alguno de esos controles, algún signo de alarma, ya se tomarían las medidas necesarias, pero de momento, no hacía falta hacer nada más.

Así que volvimos a la ecografía vaginal, el mejor método para tomar la medida del cuello uterino, y se comprobó que todo andaba estupendamente. Luego me hicieron ecografía de la tripita, y vimos que todo estaba en orden: liquido amniotico suficiente, placenta bien, latido bien, movimiento fetal estupendo... ¡¡Como una rosa!!



Aún así, por mis antecedentes, el ginecólogo me recomendó hacerme la prueba de la glucosa ya. Esta prueba no se suele hacer hasta más adelante (semana 24 o 25) así que quedé en comentárselo a mi matrona para que se pudiera gestionar en mi centro de salud.

Salimos felices y contentos de la cita. Pero lo bueno duró poco. Esa misma noche tuve un sustillo, y preferí ir a urgencias al día siguiente. Me levanté empapada de líquido transparente y la verdad es que esa cantidad de flujo no me pareció normal. Fue una exageración. Además empecé a sangrar espontáneamente por las encías y la nariz. Así que llamé a mi matrona y le conté el caso: "¿Que hago? ¿Es grave?".

¡¡Esto de ser primeriza es lo que tiene!! Una no sabe si alguno de sus síntomas son "normales" o son para alarmarse. Ella me dijo que fuera a urgencias. Más vale prevenir. Así que eso hice.

En esta ocasión sólo tuve que esperar una hora. ¡¡Me pareció poco después de las 2 horas que esperé la vez anterior!! La ginecóloga me hizo una ecografía y vió que estaba todo bien. Creo que con eso iba a dar por zanjado el tema, pero cuando leyó mi historial, empezó a hacerme preguntas y a hacerme más pruebas. Comprobó que yo era un caso complicado, y no quiso dejarse nada en el tintero. Descartamos que hubiera habido rotura de bolsa y por tanto que el líquido que había perdido fuera líquido amniótico.

La conclusión final fue un diagnóstico de candidiasis a lo bestia. Por lo que me explicó la ginecóloga es algo bastante frecuente en embarazadas. El Ph vaginal cambia en el embarazo y lo provoca. Así que me tocó también esto. ¡¡Que suerte la mia!! En fin, nada que no pudiera resolverse con unos óvulos y una crema. Afortunadamente no fue nada más grave ¡¡Menos mal!!

Por otro lado, la prueba de la glucosa salió de cine. El liquido con sabor a naranja que hay que tomarse está buenísimo. Me recordaba a esos polos flash de hielo que nos comíamos de pequeñas. El proceso es muy simple: te toman una muestra de sangre en ayunas. Luego te dan el zumito de naranja azucarado y te lo bebés poquito a poco, en 5 minutos. Está fresquito y entra muy bien. Luego hay que estar una hora sentada sin hacer nada: ni caminar ni esfuerzos. Eso fue lo más aburrido. Cuando pasa la hora, te vuelven a sacar una muestra de sangre.

Lo peor fue volver a casa. No tuve la precaución de llevar nada para comer tras la prueba. Y me mareé bastante. Una embarazada en ayunas y con nauseas continuas es una malísima combinación. Así que aviso a navegantes: llevad unas rosquilletas o galletas o algún tentempié que os permita llegar a casa o a la cafetería de la esquina sin caer redondas.

Como los resultados fueron buenos, no tuvieron que hacerme otra prueba más completa en la que sacan sangre durante 4 horas en intervalos de una hora. ¡¡Y por supuesto no tuve que llevar ninguna dieta especial!! ¡¡Bien!!

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